Storm King’s Thunder (II).- Primera parada: Triboar

En esta segunda misiva redactada por Gilven, miembro de los denominados “Héroes de Phandalin”, no encontramos demasiada información relevante acerca de los grandes hechos históricos, pero sí pequeños detalles interesantes como la importancia de las postas de caminos, como la que se encuentra en el pueblo de Triboar, que conectaban los largos caminos que recorren todo el norte. También se nombra Yartar que, como saben ustedes, en esa época se había unido a la Alianza de los Lores y cuyos gobernantes estaban dispuestos a todo para que esa ciudad creciera y se convirtiera en un lugar de paso imprescindible para todas las caravanas de mercancías que se dirigían hacia el norte. Pero como saben tenemos un capítulo entero dedicado a estos hechos en este mismo volumen, así que no malgastaré más mi tiempo ni el suyo con esas divagaciones. En cuanto al tema que sí nos atañe, el del Rey de la Tormenta, sí que vemos cómo poco a poco las piezas se van posicionando en el tablero y los avistamientos de gigantes comienzan a ser más frecuentes

 Anotaciones al XV volumen de Historia del Norte

Guillem del Valle, Gran Bibliotecario de Candelero

Querido Carpa:

En un parón en el camino de nuevo hecho mano a la pluma y retomo la escritura de las misivas que espero entregarte en persona, para que sepas mis desvelos y esfuerzos para hallarte y devolverte a la compañía de tu querida madre, que sé que reza por ti todas las noches (y quizás me maldiga en alguna de sus oraciones). En mi última carta te contaba la buena nueva de la boda de Adam, así que retomo los hechos desde ese momento de alegría que por unas horas me liberó de la pesadumbre que me atenazaba.

TRIBOAR COSTA DE LA ESPADAPasados unos días en los que preparamos nuestros fardos para el largo viaje y dejamos a Adam que disfrutara de su recién consumado matrimonio (¡que Latahnder lo bendiga con muchos hijos!), partimos todos en dirección norte hacia Triboar, exceptuando a Thulgrun, que había partido a resolver unos asuntos en las minas y prometió reunirse con nosotros unas millas más al norte.

Aunque el viaje hasta ese pueblo fue tranquilo, no estuvo exento de sorpresas ya que en el camino tuvimos que enfrentarnos a un grupo de ogros. Unos brutos enormes con poco seso afortunadamente ya que, gracias a la magia de Meirel, pudimos deshacernos de ellos con facilidad.

Cuando nuestro buen enano se reunió de nuevo con nosotros nos contó como él se había encontrado con unos gigantes destrozando una granja abandonada. Unos seres de un tamaño mayor que los ogros, pero también de escasa inteligencia (después descubriríamos que no todos los gigantes son iguales ya que existen muchas tribus y diferencias entre ellas). Pero gracias a Tymora no sufrimos más encontronazos durante el trayecto y pudimos llegar a nuestro destino sin mayor problema, aunque no sin alguna discusión entre nosotros ya que tanto Kelkirk como Thulgrun abogaban por hacernos desandar el camino hecho para regresar a Phandalin, temerosos de que la gente del pueblo corriera peligro.

TRIBOAR COSTA DE LA ESPADA 3Una vez en el pueblo y tras realizar unas cuantas indagaciones nos acercamos al servicio de postas de Triboar donde Urlan Stockspool, el encargado del mismo, no hizo más que confirmar lo que ya sabíamos, ya que nos informó que tanto mi suplantador como tú habíais pasado por el pueblo en dirección a Waterdeep para reuniros esa ciudad con Tengir, un tiefling que, por lo visto, se dedica a instruir a pilluelos en el arte del latrocinio, cosa que no es que vea mal del todo, pero sé por propia experiencia que muchos de estos “maestros” pueden ser auténticos tiranos y maltratadores que abusan de sus pupilos y los utilizan sin compasión ni ningún tipo de bondad, con lo cual mi preocupación por ti aumentó más si cabe.

De todas maneras y a pesar de ello, un encuentro fortuito me alivió en cierta manera de mis preocupaciones, ya que en el pueblo me encontré a un viejo conocido. Darz Helgar es su nombre, un compañero de andanzas de la juventud, que se había instalado en Triboar en busca de una nueva vida y de redención. Lo cual me hizo pensar que quizás ese tal Tengir no tendría por qué tener el corazón oscuro como el abismo, ya que no todos los picaros son malas personas como tu bien sabes.

Al día siguiente partimos hacia el sur mientras Meirel entonaba algunas canciones (es un auténtico alivio que haya abandonado los timbales). Kelkirk nos contaba historias acerca del amor romántico y de expandir el apellido de su familia hacia las riquezas de Yartar cuando, quizás a media mañana, escuchamos un estruendo y vimos a un grupo de gigantes, enormes y como cincelados en granito, que con calma y minuciosidad estaban desmontando una granja (parece que tienen algún tipo de obsesión con los edificios humanos).

gigante de piedraComo parecían más inteligentes que los brutos que nos había descrito Thulgrun, intentamos dialogar con ellos, pero en primer lugar no nos hicieron caso y cuando nos acercamos un poco los muy desgraciados nos lanzaron unos enormes pedruscos para ahuyentarnos. Aunque he de decir en su favor que más bien fueron como aviso y no con intención de aplastarnos. Y menos mal, ya que aquellas rocas eran de tal tamaño que un mediano como nosotros quedaría totalmente aplastado bajo una de ellas. Así que nos largamos de allí como si el mismísimo Bane estuviera detrás de nuestros pasos y volvimos a Triboar para dar la alerta (parecía como si los Dioses conspiraran contra nosotros y no nos permitieran acercarnos a nuestro destino, que no es otro que liberarte).

De regreso a ese pequeño puesto comercial dimos la voz de alarma, aunque por lo visto la alerta ya ha había sido dada, ya que en la torre de la guardia nos enseñaron un cartel donde los Lores de Waterdeep ofrecían una recompensa por cada cabeza de gigante que se entregara. Cosa que no nos pareció muy buena idea ya que, si estos gigantes estaban enfadados, o buscando algo, o escapando de algún peligro, no les iba a hacer mucha gracia encontrarse con un montón de aventureros intentando cortarles la cabeza. Y aquellos que no murieran en el intento no sé muy bien cómo iban a trasladar esas enormes cabezas de un lado a otro (aparte de la peste que pueden dejar).

Pero ese no era nuestro problema así que por fin volvimos al camino, de nuevo hacia el sur y hacia tu encuentro.

¿Quién sabe qué nos deparara el camino antes de conseguir localizarte?

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