RIFTS (2). Enfrentando nuevas amenazas.

En la anterior entrada relativa a la campaña de Rifts habíamos dejado a los personajes escapando de una terrible tormenta en la barcaza Sol y Luna transportando mercancías camino del mercado de la Isla de Helba , cuando la embarcación fue atacada por una criatura submarina gigantesca: unos enormes tentáculos abrazaban la Sol y Luna dañando considerablemente su estructura y provocando la caída al agua de algunos de los tripulantes.

Jaeger Karras y Smith reaccionan rápidamente atacando una y otra vez los tentáculos de la criatura para intentar que la criatura suelte la barcaza y deje de provocar daños pero con escaso éxito, al menos al principio. Aún habiendo recibido disparos del cañón de riel con el que está equipado la embarcación la bestia continúa apretando fuertemente la estructura del barco. Tras una frenética lucha de los tripulantes mientras la tormenta se acerca peligrosamente, con el juicer en la cubierta atacando los brazos de la bestia submarina y el marine Smith, equipado con su armadura de la New Navy, atacando bajo el agua al gigantesco cefalópodo, consiguen finalmente que el monstruo abandone sus intenciones.

Tras el intenso combate a penas tienen tiempo para recuperar el aliento ya que tienen casi encima la tormenta que con toda seguridad terminaría de destrozar la embarcación, por lo que reanudan la travesía y consiguen escapar de la tempestad poco antes de ser alcanzados, aunque con la embarcación seriamente dañada.  Después de varias horas de navegación y tras reducir el ritmo de viaje debido al estado de la barcaza una vez alejados suficientemente de la tormenta, consiguen llegar a la Isla de Helba.

Al llegar a la isla hay algo que llama especialmente la atención de los tripulantes de la Sol y Luna: el mercado de la Isla de Helba está también bajo tierra, con la finalidad de protegerse de agresiones externas -como las instalaciones de la isla de Santa Elena- y la entrada al mismo es a través de un enorme hangar en el que se suelen almacenar las mercancías. Pues bien, las instalaciones y la zona de acceso al hangar del mercado de la Isla de Helba parecen desiertos. A pesar de tratarse de una localización muy concurrida por parte de los habitantes de las distintas comunidades de la región al ser un centro de comercio e intercambio de mercancías fundamental para la obtención de recursos, no se divisa embarcación alguna en las proximidades del acceso al mercado, ni movimiento o sonido que indique algún tipo de actividad. En estado de alerta, por lo que pudiera haber ocurrido, los personajes dan instrucciones a la tripulación para que no desciendan de la barcaza y esperen a su regreso. Únicamente descienden a tierra el anti monster Bloom, el juicer y Smith.

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El almacén está en absoluto silencio y tampoco encuentran rastro de persona o actividad alguna

Investigando el interior del hangar la base se encuentran evidencias de lucha al ver primero casquillos de munición y daños causados por armas en algunos contenedores, paredes y columnas del hangar y después algunos cuerpos sin vida de algunos de los habitantes de la Isla de Helba. En cualquier caso en estos momentos todo permanece en silencio y la única actividad es el parpadeo de algunas de las luces que iluminan los pasillos que dan acceso a las cámaras interiores de la base. Avanzando por uno de los pasillos llegan al centro de comunicaciones cuya puerta que da acceso está cerrada y bloqueada. Tras varios intentos fallidos de abrir la puerta por parte Jaeger Karras y Smith, finalmente Bloom franquea el paso reventando la puerta a base de fuerza bruta.

En cuanto acceden a la estancia son recibidos con una serie de disparos por parte de alguien escondido tras unas consolas, que les grita desesperado que no conseguirán llevarle de allí con vida. Se produce un primer cruce de disparos tras el cual los personajes le informan a su atacante que ellos únicamente son habitantes de Santa Elena que acaban de llegar y se han encontrado con esta situación, que no han venido a llevarse ni a matar a nadie. Tras lograr convencerlo y calmarlo, sale de detrás de su escondite y, todavía asustado, se presenta como Connor, uno de los hombres del Capitán Miller (el líder responsable de la Isla de Helba). Connor les cuenta que las instalaciones fueron atacadas por unas criaturas robóticas y que desconoce dónde puede estar el Capitán Miller o cualquiera de los demás habitantes de la base de intercambio, al parecer él es el único superviviente del ataque. Está convencido de que los autores del asalto han sido los horune, unos piratas espaciales llegados a la Tierra a través de los rifts, y de que se han llevado a todos los que encontraron en la base y pudieron atrapar con vida para… “¡lo que sea que hacen los horune con todos los que secuestran! ¡Quizá sea mejor no saber para qué demonios se los han llevado a todos!“. Una vez iniciados los disparos él consiguió encerrarse en la sala de comunicaciones y permaneció allí escondido hasta que Bloom arrancó la puerta de acceso y lo encontraron. También les informa que no funciona ninguno de los aparatos de comunicación de la base, por lo que, aunque lo intentó, no le fue posible mandar ningún mensaje al exterior para alertar del ataque y solicitar ayuda.

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En algún lugar oculto de esta sala de comunicaciones está escondido Connor

Tras escuchar el relato de Connor y ofrecerle llevarlo en la Sol y Luna hasta Santa Elena, los personajes deciden salir de allí cuanto antes y regresar a su isla para alertar a los demás miembros del Consejo.

Antes de partir aprovechan para aprovisionarse de material en los abandonados almacenes antes de partir de vuelta a su isla, especialmente hacen acopio de munición (20 clips para pistolas y otros 20 para rifles, 2 armaduras plastic man, un láser de corte y un cañón de riel portátil -para usar con power armor o por un robot- con una caja de munición y una batería) además de planchas de material resistente a MegaDaño para reforzar la maltrecha estructura de la barcaza.

Cuando están cargando el material en la barcaza y cogiéndolos a todos por sorpresa surge del agua una criatura robótica que se abalanza contra ellos. Tiene la apariencia de un enorme tiburón de metal con cuatro patas, otros dos pares de brazos mecánicos y sostiene una especie de rifle enorme con el que empieza a disparar sobre la tripulación y la Sol y Luna. Jaeger Karras y Smith son los primeros en reaccionar, al encontrarse en la barcaza en el momento del ataque, pero la criatura es especialmente resistente a sus ataques. Tras comprobarlo Karras decide probar suerte con el cañón de riel y consigue hacerle algo de daño, hasta que la criatura revienta el cañón con uno de sus disparos, dejando el cañón inutilizado. Al escuchar el ruido de combate y los gritos, Bloom, que se encontraba en el interior del almacén cargando con las planchas de estructura para reforzar la embarcación, se incorpora a la lucha acometiendo brutalmente a la bestia robótica por la espalda.

Smith dispara al atacante con los proyectiles de su armadura y el juicer lo ataca cuerpo a cuerpo intentando concentrar sus ataques en las extremidades del tiburón metálico, pero éste reacciona sacándose de encima a Jaeger Karras con una descarga de luces hipnóticas que hacen que el ágil luchador caiga aturdido.

Finalmente, gracias a las descargas de munición continuas de Smith y a los poderosos golpes de Bloom, consiguen rechazar a la criatura y provocar su huida, tras lo cual los personajes parten inmediatamente de vuelta a su hogar.

El trayecto de vuelta a su isla transcurre afortunadamente sin incidentes y, una vez allí, los personajes y el propio Connor relatan lo sucedido en la Isla de Helba al Consejo. En cuanto se menciona a los horune la intranquilidad se extiende entre los presentes. Pocos han sido los que se han enfrentado a ellos y han sobrevivido para poder contarlo y muy poco se conoce de esas criaturas o de sus intenciones, únicamente rumores y sospechas de que aquellos que secuestran los utilizan para venderlos como esclavos a otras razas, pero sin ninguna prueba o testimonio de ello ya que nadie de los que se han llevado ha vuelto para contarlo. Las motivaciones y objetivos de los horune son totalmente desconocidos, lo único cierto es que son unos feroces guerreros que arrasan todo lugar por donde pasan.

Smith se pone en contacto por radio con la New Navy para informar de lo sucedido en la Isla de Helba. Tras ser valorada la información por sus superiores recibe la recomendación de preparar la evacuación de Santa Elena: hasta la fecha no se había registrado ningún ataque de estas criaturas en esta parte del Atlántico pero, tras el ataque a la base comercial de Helba, todas las comunidades de esta parte del océano están en peligro. El problema es que no disponen de naves con espacio suficiente para ello por lo que Smith deberá acudir a Colt Town para informar de la situación al líder del asentamiento, Tiberius Sidney, y tratar de conseguir que ponga a disposición de todas las comunidades el enorme buque destructor Iron Three, ya que es el único gran navío con espacio suficiente para albergar a gran parte de los habitantes de los asentamientos del entorno y con una potencia de fuego considerable para poder responder en el supuesto de ser atacados por los horune. Aunque Tiberius es un tipo duro, frío y poco brusco en sus formas, le indican a Smith que creen que será posible llegar a algún tipo de acuerdo con él y, si no colabora…, Smith deberá buscar la forma de hacerle entender la situación por las vías que considere oportunas: conseguir el Iron Three es la máxima prioridad en estos momentos y resulta vital para la supervivencia de todas las comunidades de la zona.